Reflexiones sobre ciclos creativos, maternidad y volver a mi propio ritmo
Hay momentos en los que el cuerpo habla antes que la mente. Días en los que una se siente cansada de una forma silenciosa, profunda, como si el alma pidiera una pausa.
En las últimas semanas me encontré ahí: en ese punto donde la creatividad se mezcla con la exigencia y aparece un burn out suave, de esos que te obligan a mirar hacia adentro.
Y aunque esta vez lo venía intuyendo, igual seguí avanzando sin frenar. Hasta que entendí que ya no podía sostener ese ritmo.
✨ Cuando crear se confunde con exigirse de más
Me encanta mover proyectos, mejorar procesos, imaginar nuevas ideas. Pero a veces esa energía se desbalancea, se acelera… y sin darme cuenta, empiezo a querer abarcar todo al mismo tiempo.
Ahí es donde vuelvo a un patrón que conozco bien: la autoexigencia disfrazada de entusiasmo.
De pronto, todo lo que me apasiona pasa a sentirse como algo que tengo que sostener, incluso cuando mi cuerpo está pidiendo lo contrario.
🌬️ La verdad simple: no puedo crear desde el desgaste
Hubo un momento estos días en el que me dije la verdad sin vueltas:
si me apago, también se apaga mi arte.
Así que volví a mis espacios esenciales.
Esos que me devuelven claridad:
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escribir para ordenar lo que siento,
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leer para respirar distinto,
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meditar aunque sea unos minutos,
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quedarme en silencio,
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mirar el día sin apurarlo.
A veces no hace falta un gran cambio; hace falta volver a una misma.
🏡 El orden externo como forma de respirar
Descubrí algo que no estaba buscando: ordenar la casa mientras mi hija está despierta me calma profundamente.
Ella juega, me observa, explora…
y yo voy acomodando el espacio, no desde la obligación, sino desde el movimiento.
Y ahí entendí que el orden externo también es una forma de orden interno.
Que poner un objeto en su lugar me devuelve claridad mental.
Que el acto simple de moverme me libera.
💫 La maternidad y la creatividad no tienen horarios fijos
Esta parte fue un gran aprendizaje.
La siesta no dura siempre lo mismo.
Los días no siguen un patrón estable.
Las noches cambian según la etapa.
Y durante mucho tiempo me frustré por no poder planificarlo todo.
Hasta que acepté que no se trata de control, sino de presencia.
La maternidad me recuerda que la vida creativa también es flexible, y que está bien que mis proyectos se adapten a los ritmos reales que tengo hoy.
🌱 Reorganizar prioridades sin dejarme atrás
Después de escucharme —de verdad escucharme— decidí reorganizar prioridades.
Quiero que mis proyectos crezcan.
Quiero avanzar.
Quiero construir.
Pero no desde la presión, sino desde la suavidad.
Estoy eligiendo dar espacio a lo que realmente puedo sostener ahora, sin exigencias imposibles y sin querer dividirme en mil direcciones.
Todo florece mejor cuando no lo apuro.
Y yo también.
🧡 Crear con calma es crear con alma
Algo en mí se aflojó cuando entendí que avanzar no significa apurarme.
Que sostener no significa cargar.
Que ser constante no significa forzarme.
Estoy aprendiendo a crear desde un lugar más amable y consciente.
A dejar que las ideas lleguen cuando tienen que llegar.
A honrar el proceso, incluso cuando es lento.
Y sí:
crear en calma también es crear con alma.
🌙 Si estás en un proceso parecido…
Ojalá estas palabras te abracen.
Ojalá te recuerden que bajar el ritmo no es retroceder.
Es escucharte.
Es cuidarte.
Es permitir que lo que estás construyendo nazca desde un lugar más verdadero.
Gracias por estar acá, por acompañar este camino creativo lleno de aprendizajes.
Con cariño,
Flor
